Crecí con una programación adquirida me llevo a repetir dinámicas de relacionamiento destructivas en trabajos, en relaciones y en vínculos románticos. En cierto momento de la vida, mi cuerpo no pudo sostener mas, el constante estrés y ansiedad por una vida a las corridas en supervivencia e inseguridad me llevaron atravesar muchos problemas de salud.
Durante mucho tiempo sostuve la versión de mí que funcionaba hacia el mundo, que sostenía, que ayudaba de forma desmedida, que entregaba por “propósito”.
Pero eso me llevó a situaciones que no me drenaban energéticamente; me encontré en vínculos con socios y amigos que no eran recíprocos, me encontré dudando de mi valor, dudando incluso de mis dones y de mis talentos.
Una etapa de gran derrumbe de mi realidad en donde me sentí traicionada y nuevamente herida por personas en las que había confiado mucho, me llevó a una nueva perspectiva de la realidad, un incomodo y hermoso despertar cognitivo.
Al principio no estaba claro: me encontré en medio de la incertidumbre mientras observaba cómo mi entorno, la forma de servir y todas las estructuras que hasta entonces me sostenían se desarmaban por completo.
Fue una etapa incómoda, pero pasajera. De esa alquimia nace Identidad Atómica: para reconstruirse luego de que ya no sos la versión de antes, pero aún no termina de verse por completo la nueva identidad.
Soy programadora neurolingüística, trabajo con el mundo simbólico, la biodescodificación y los ritmos metafísicos. He acompañado a decenas de emprendedores a reconocerse en una versión más libre, auténtica y real, transformando su comunicación en sus marcas personales y dándole una nueva forma a sus propósitos.
Tu próximo salto de identidad se abre cuando te dejas acompañar por quien ya atravesó el proceso.